
Instalaron una bicianimita en el lugar.
Ciclomarcha y velatón en la ruta J-60 recuerdan a ciclista fallecido y exigen justicia y mayor seguridad vial.
Curicó. En el kilómetro 1.8 de la ruta J-60, pasado el puente Quete Quete, familiares, amistades, vecinos del sector y la comunidad ciclista local se reunieron para conmemorar un mes del fallecimiento de Jonathan Díaz, ciclista y músico curicano que murió tras ser atropellado la noche del 25 de enero mientras regresaba a su hogar.
Díaz, reconocido en la escena cultural local por ser bajista de la banda Diskordia Grindkore, fue embestido por una camioneta. De acuerdo con los antecedentes, la conductora se dio a la fuga en un primer momento, siendo posteriormente localizada para enfrentar los procedimientos judiciales correspondientes.
La jornada comenzó con una ciclomarcha que partió desde el quiosco de la plaza y avanzó hasta el lugar del siniestro. Allí se instaló una “bici-animita”, memorial que incorpora su bicicleta y un bajo eléctrico, símbolos de sus dos grandes pasiones: el ciclismo y la música.
A la actividad también se sumaron vecinos que residen a lo largo de la ruta, quienes manifestaron su preocupación por las condiciones de seguridad del camino y señalaron que el tránsito vehicular y la falta de infraestructura adecuada convierten el sector en un punto de alto riesgo para peatones y ciclistas.
Durante la conmemoración se realizó una velatón marcada por el recogimiento y la emoción. En ese contexto, los asistentes no solo recordaron a Díaz, sino que además exigieron justicia y penas efectivas para la responsable del atropello, junto con medidas concretas que prevengan nuevas tragedias.
La comunidad recalcó que la ruta J-60 presenta falencias históricas en iluminación, señalización y espacios seguros para la movilidad activa, por lo que insistieron en la necesidad de una intervención urgente por parte de las autoridades. “No queremos más muertes en la ruta. Necesitamos caminos seguros y respeto por la vida de quienes usamos la bicicleta”, señalaron.
La actividad cerró con un llamado colectivo a transformar el dolor en acciones concretas, manteniendo viva la memoria de Jonathan Díaz y reforzando la demanda por seguridad vial para toda la comunidad.

