Marcel enfría la alarma fiscal: “No es crisis, es estrechez”

Con la billetera del Estado bajo presión y el margen cada vez más corto, el ministro de Hacienda baja el tono del diagnóstico y apuesta por la calma. Pero la pregunta queda flotando: ¿hasta cuándo alcanza la cuerda?
El ministro de Hacienda, Mario Marcel, salió a ponerle nombre —y límite— al momento económico que enfrenta Chile. “Tenemos una situación fiscal estrecha, pero eso es muy distinto de una crisis”, afirmó, en un intento claro por descomprimir el ambiente y evitar que la discusión escale a un terreno más complejo.
No es solo semántica. En política económica, las palabras pesan. “Estrechez” sugiere incomodidad, ajuste, cuidado. “Crisis”, en cambio, implica urgencia, pérdida de control y riesgo sistémico. Marcel elige la primera, pero el contexto empuja a muchos a sospechar de la segunda.
El cuadro no es menor: presión sobre el gasto público, compromisos adquiridos que siguen corriendo y una economía que no termina de despegar con fuerza. En ese escenario, el margen fiscal —ese espacio que permite al Estado reaccionar sin comprometer su estabilidad— se reduce peligrosamente.
Desde el oficialismo, el mensaje busca transmitir responsabilidad y control. Desde la oposición, en cambio, se interpreta como una admisión elegante de que las cuentas están más tensionadas de lo que se quiere reconocer públicamente.
Porque cuando un ministro de Hacienda habla de “estrechez”, lo que realmente está diciendo es que cada peso cuenta. Que no hay espacio para errores. Y que cualquier promesa nueva tendrá que pelear centímetro a centímetro contra una realidad presupuestaria cada vez más ajustada.
La diferencia entre “estrechez” y “crisis” puede ser técnica, pero también profundamente política. Es, en el fondo, una línea narrativa: cómo se cuenta el momento para no desatar el pánico ni perder credibilidad. El problema es que en economía, los relatos duran lo que dura la confianza. Y cuando la billetera aprieta demasiado, las palabras —por bien elegidas que estén— empiezan a valer menos que los números.
