
El Colegio “Santo Tomás” de Curicó, en buen chileno, se ha “farreado” a uno de los valores artísticos más importantes de la Región del Maule: la coreógrafa y profesora de danza Marcela Benavides Aliaga.
Como apoderadas y apoderados estamos muy tristes y desilusionados con la decisión del establecimiento educacional de despedir a la querida Tía Marcela.
Podemos entender que la impronta religiosa sea importante en el contexto de los lineamientos de enseñanza del colegio y que el deporte tenga prioridad, sobre todo desde el punto de vista del cultivo de valores como la sana competencia, entre otros. Pero no podemos entender que la creación artística no esté dentro de las prioridades de enseñanza de un centro educacional como “Santo Tomás”.
El arte es libertad, es generación de debate y opinión, es el desarrollo de cualidades y talentos. El arte es crecimiento.
Con el despido de Marcela Benavides se le ha cerrado la puerta no solo a una profesional formada, entre otras maestras, por Karen Connolly, sino además, se aleja de nuestras niñas y niños a una artista con más de dos décadas de trayectoria, que ha sido reconocida en las competencias más importantes de danza de todo Chile y también a nivel internacional.
Su Academia MBA ha sido el nido de varias generaciones de bailarinas y bailarines, muchos de los cuales eligieron la danza para estudiarla y por lo tanto, como una forma de vida.
Estamos muy tristes. Sentimos que se ha cometido una injusticia. Sentimos que se les ha quitado a nuestras hijas e hijos la oportunidad de desarrollar su talento en el baile.
La Tía Marcela no solo entrega a nuestras hijas e hijos la enseñanza del baile propiamente tal, sino y sobre todo, les ha formado siempre en valores como la perseverancia, la disciplina, la puntualidad y les ha entregado confianza. Ha visto crecer a sus alumnas no solo en edad, sino también como personas y lo más valioso, les ha dado amor.
Es cosa de ver cómo sus alumnas le manifiestan el cariño, en retribución a lo que Marcela ha despertado en ellas, como el desarrollar su capacidad creativa, su personalidad y talento.
Algunas de nuestras hijas e hijos han decidido no seguir en el Taller de Danza del colegio. Respetan y respetamos profundamente lo que realizará la nueva profesora. No obstante su decisión es una manera de manifestar su descontento, pena y desilusión y es una forma también de mostrarle a la Tía Marcela lealtad y agradecimiento.
El Colegio “Santo Tomás” ha perdido a un excelente valor artístico, a una gran persona y a una creadora que ha depositado su alma y corazón plenamente en cada clase, en cada presentación.
El despido de Marcela Benavides Aliaga marcará un antes y un después en la historia de este establecimiento educacional católico. Podrán cerrarle las puertas, pero no el corazón y el cariño de cada niña y niño que formó.

Firman:
Perla Toro
Cristian Peñaloza
Juan Pablo Jiménez
Karems Benítez
Myriam Astorga
Alejandro Véliz
Edison Orellana
María Vergara
Richard Espinoza
Katherine Yañez
Familia Donoso Naranjo
Familia Salazar Sembler
Familia Vivanco Muñoz
Familia Lorenzini Núñez
Familia Carrasco Bravo
Familia El Rayes Atias
Familia de Maty Astroza
Familia de Ivania Rojas
Familia Durán Rivera
Carolina Cisterna
Marta Rivera
María Jesús Aqueveque
Ximena Cea
Familia Canales Núñez
Familia de Diego Díaz
