Rangers de Talca ya no compite: se arrastra. El cuadro rojinegro firmó otra actuación para el olvido tras caer 2-0 ante Santiago Wanderers en Talca, profundizando una campaña que ya roza lo vergonzoso en la Liga de Ascenso 2026.
Lo de Rangers no es mala suerte ni detalles: es un equipo completamente roto. Sin ideas, sin reacción y sin carácter. Cuando el primer tiempo moría en un empate sin goles, un polémico penal en los descuentos terminó por desnudar la fragilidad mental del equipo. Leandro Navarro no dudó y puso en ventaja a Wanderers, mientras los locales se desmoronaban una vez más ante la presión.
En el complemento, la historia fue la misma de toda la temporada: empuje desordenado, nula claridad y una incapacidad alarmante para generar peligro real. Rangers intenta, pero no sabe cómo. Corre, pero no juega. Y mientras tanto, su arquero Cristian Campestrini termina siendo figura partido tras partido, evitando goleadas que hoy parecen cuestión de tiempo.
El golpe final llegó en los descuentos, cuando Cristóbal Ponce sentenció el 2-0 y confirmó lo evidente: Rangers es el peor equipo del campeonato. No hay matices.
Los números son lapidarios: tres puntos en 13 fechas, sin triunfos, colista absoluto. Pero incluso eso se queda corto. Porque lo más preocupante no es la tabla, es la sensación de abandono futbolístico total. Un equipo sin identidad, sin respuestas y completamente superado por cualquier rival.
Mientras Santiago Wanderers celebra en la cima, en Talca solo queda frustración, rabia y una certeza incómoda: Rangers está protagonizando una de las campañas más desastrosas que se recuerden en el fútbol chileno. Y si nada cambia, de verdad nada, esto no es una mala racha. Es un hundimiento histórico.
