Amenazas en colegios: cuando el “juego” digital cruza la línea del miedo real

En Chile, algo se rompió. Y no fue de un día para otro.
Las amenazas de tiroteo en colegios ya no son hechos aislados: se repiten, se copian, se viralizan. Aparecen en muros, en chats, en historias. Siempre con el mismo patrón: después del susto, viene la excusa. “Era broma”.
Pero no lo es.
Porque aunque no exista un “reto oficial”, la lógica de plataformas como TikTok ya instaló algo más profundo: la necesidad de impactar, de provocar, de volverse visible a cualquier costo. Y en ese ecosistema, el miedo también se convierte en contenido.
Lo que estamos viendo no es un simple juego escolar. Es un fenómeno donde se mezclan:
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la presión social por destacar
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la imitación constante
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y una peligrosa desconexión con las consecuencias
Hoy, un rayado en una pared puede suspender clases, movilizar a Carabineros y sembrar pánico en cientos de familias. No es menor. No es gracioso. No es inocente.
Y lo más inquietante: muchos de quienes lo hacen no dimensionan el daño. Crecieron en una cultura donde todo parece reversible, editable, borrable. Pero la realidad no funciona así. El miedo que se instala en una comunidad educativa no desaparece con un “era talla”.
Aquí hay una responsabilidad compartida que nadie quiere asumir del todo.
Las plataformas miran al costado.
Los adultos reaccionan tarde.
Y el sistema educativo muchas veces solo contiene, pero no previene.
Mientras tanto, los estudiantes siguen jugando con una línea que no debería existir: la que separa la broma del terror.
Porque cuando un país empieza a normalizar amenazas en sus colegios, el problema ya no es digital.
Es social.
Y es urgente.
Que opinas?
